Miramos las atracciones que nos ofrece San Diego y entre playas, zoo, downtown, misiones, parques y el puerto, elegimos este último. Allí está atracado el portaaviones Midway, participante en la Guerra del Golfo. Se ha convertido en museo y por 18$ se pueden visitar todas las dependencias, incluída la torre de mando. La entrada incluye una audio-guía en español que relata al detalle la vida en el barco, con testimonios de miembros de la Marina y pilotos. En la cubierta hay una colección de aviones y helicópteros. A algunos se puede subir y sentirse como un piloto. Llama la atención la cantidad de botones que puede llegar a haber en el reducido espacio de la cabina. En total la visita nos lleva más de 3 horas y eso que no pudimos subir a la torre de control porque había mucha cola.
Vamos a comer justo al lado en The Fish Market. Un poco caro comparado con el presupuesto que venimos teniendo, pero es pescado y marisco fresco. Samu acierta con su caldereta de marisco y pasta.
Salimos camino de la zona de La Jolla. Es una bonita zona residencial con una playa muy larga. Nos quedamos a ver el atardecer. Estuve haciendo fotos de la gente que paseaba por la playa, aprovechando la luz que había en el momento. Hay alguna que quedó muy curiosa.
Por la noche fuimos a dar una vuelta por Ocean Beach. La zona está llena de bares y sitios para comer algo rápido. Es un ambiente surfero y los bares cobran entrada, así que como no nos atrae demasiado, buscamos otro plan. La bolera!!!!! Menudo ambientazo. Tanto, que están todas las pistas llenas y no podemos jugar. Todos van con sus bolas y sus guantes. Nadie falla ni un tiro. Incluso los niños juegan bien. Menos mal que no hemos jugado porque hubiese sido una vergüenza. Lo único que está libre es la sala de billar. Antes de entrar nos piden el pasaporte para ver si somos mayores de 30. Todo OK hasta la hora de pedir algo de beber. La misma camarera que antes nos pidió la identificación, ahora nos dice que necesita 2 identificaciones diferentes por cada persona, incluso aunque no vayan a beber. Dos identificaciones para pedir una cerveza!!!????!!! Esta tía se está quedando con nosotros. A ninguno de los americanos que entran a pedir algo les exige que se identifiquen. Es algo curioso que pidan 2 IDs diferentes cuando los americanos sólo tienen el carné de conducir como documento de identificación. j
Pues nada, ella se queda sin nuestro dinero. Pasamos la noche jugando al billar por 2$ y cuando cierran nos vamos al hotel.
lunes, 16 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Domingo 15 Agosto: Las Vegas - San Diego
Salimos camino de San Diego. La autopista que baja hasta L.A está saturada por un atasco. No sabemos si por ser domingo, 15 de Agosto o por algún accidente, el caso es que tardamos más de 2 horas en avanzar menos de 100km.
Paramos a comer y al volver a la ruta descubrimos el por qué... un coche se está quemando en medio de la autopista. Ropa tirada por el suelo, gente caminando por la carretera, curiosos que avanzan por el arcén para estar más cerca del incidente.. se suben a los techos de los coches...Esta gente se emociona con cualquier cosa. De repente aparece una patrulla de policía. El agente sale del coche para echar la bronca a todos aquellos que están avanzando por el arcén. Intenta poner orden con el megáfono, pidiendo que todos vuelvan a sus coches.
Grego y Samu se han ido de enviados especiales con la videocámara a grabar el incendio. Todos saludan y les vitorean cuando les ven grabando. Los bomberos llegan cuando el coche ya está calcinado y vuelven a abrir el tráfico en la autopista. Ahora parece que vamos a mejor ritmo, pero hemos perdido varias horas en este atasco y todavía queda mucho camino hasta San Diego.
Ya de noche llegamos al destino. Cogemos una habitación doble en un Motel 6. Sólo quedaba una de fumadores. Huele a tabaco que apesta y la moqueta más. Al menos nos hacen un descuento.
El día se nos ha ido en el camino, a ver si mañana mejora.
Paramos a comer y al volver a la ruta descubrimos el por qué... un coche se está quemando en medio de la autopista. Ropa tirada por el suelo, gente caminando por la carretera, curiosos que avanzan por el arcén para estar más cerca del incidente.. se suben a los techos de los coches...Esta gente se emociona con cualquier cosa. De repente aparece una patrulla de policía. El agente sale del coche para echar la bronca a todos aquellos que están avanzando por el arcén. Intenta poner orden con el megáfono, pidiendo que todos vuelvan a sus coches.
Grego y Samu se han ido de enviados especiales con la videocámara a grabar el incendio. Todos saludan y les vitorean cuando les ven grabando. Los bomberos llegan cuando el coche ya está calcinado y vuelven a abrir el tráfico en la autopista. Ahora parece que vamos a mejor ritmo, pero hemos perdido varias horas en este atasco y todavía queda mucho camino hasta San Diego.
Ya de noche llegamos al destino. Cogemos una habitación doble en un Motel 6. Sólo quedaba una de fumadores. Huele a tabaco que apesta y la moqueta más. Al menos nos hacen un descuento.
El día se nos ha ido en el camino, a ver si mañana mejora.
sábado, 14 de agosto de 2010
Sábado 14 Agosto: Las Vegas
Por la mañana visita al Premium Outlet de Las Vegas. Lo único que merece la pena es la tienda de Converse y salimos cada uno con un par por 20$. El resto de tiendas tienen precios bajos respecto al original, pero no son ninguna ganga, la verdad. Esperábamos otra cosa.
Comemos en un restaurante salvadoreño, unas pupusas y unos burritos. La camarera es una chica del Salvador que nos da conversación y nos explica algunos de los platos de su país y el sistema de propina americano. Cuando se paga con tarjeta y tienes que escribir en el ticket la cantidad de propina que dejas, en realidad te hacen el cargo con la cantidad sin propina y al final del día te suman la propina.
Después de comer pasamos por "Gun Store". Una galería de tiro y tienda de armas donde por 25$ tienes 5 tiros con un revolver o 10 con una pequeña ametralladora. Samu elige una semiautomática y Grego una Dirty Harry. Con el precio también puedes elegir un objetivo al que disparar..Bin Laden, un chino, un moro, un secuestrador, un zombie, un negro... Todo esto tiene un tinte un tanto racista, la verdad. Sara y yo pasamos con ellos para grabarles con el video y aún con los cascos puestos aquello suena y retumba de forma brutal. Yo estoy acojonada. Entre ráfagas de las ametralladoras y los disparos secos de las armas cortas...En un momento se termina todo. Nos llevamos del suelo algunos casquillos de recuerdo. Allí se queda una cola de gente con todo un armamento, muchos son turistas pero a otros se les ve como los auténticos americanos flipados de las armas. El ambientillo que se respira allí no me ha gustado nada, pero Grego y Samu salen satisfechos con la experiencia.
Un ratito en la piscina del hotel y de nuevo para Las Vegas. Los chicos hoy tiene "noche libre",así que Sara y yo nos vamos a ver cosas por nuestra cuenta.
Volvemos al Bellagio a fotografiar el jardín de insectos gigantes hechos con flores naturales. Impresionante. Cómo se nota la categoría de este hotel.. También hay que destacar el techo del hall. Una lámpara enorme, formada por cientos de plafones de cristal de colores en forma de flores, corona el techo. Salimos a ver de nuevo el espectáculo de las fuentes. Esta vez a ritmo de Andrea Bocelli. Precioso, no se puede decir más. También he aprovechado para comprar unas barajas usadas para llevar de recuerdo a mi hermano y a Lula. Seguro que les hace ilusión montarse timbas con cartas que pueden haber hecho ganar mucho dinero a algunos y perderlo a muchos otros.
Damos un paseo por el Miracle Mile Shops en los bajos del Planet Hollywood Hotel. Es un centro comercial sin más, pero con la peculiar tienda de "Celebrities Gallery" con muchos artículos originales firmados por boxeadores, actores, músicos, deportistas.. Curioso de ver. Tiene precios asequibles si se quiere hacer un regalo de alguna pelota de baseball o golf autografiada.
Seguimos la calle hasta el Harley Davidson Café, con su gran moto saliendo de la fachada. A Sara le apasionan las motos, y en especial las Harleys. Con cada moto que nos hemos cruzado en el viaje tiene una foto, y esta no podía ser menos.
Volvemos a por el coche y nos acercamos al Hotel Rio a ver si podemos colarnos en el ascensor que se ve por la fachada para ver una panorámica de Las Vegas por la noche. Se ve que la única manera de subir es entrando a la discoteca que está en la azotea previo pago de 20$ o con un flyer que se supone reparten por el casino pero que no fuimos capaces de encontrar. La única alternativa es subir hasta la planta 38 porque para ir más arriba es necesario tener la tarjeta del hotel. Desde el hall de la planta se puede mirar por la ventana.
De noche tomas conciencia de las dimensiones de esta ciudad. Al moverse siempre por el Strip parece que todo está concentrado en esa calle, como una especie de parque temático, pero desde lo alto se ven las calles cuadriculadas que no tienen fin. Y es que estaba claro que en algún sitio tienen que estar las zonas residenciales que albergan a la millonada de personas que trabajan día y noche en esta ciudad.
Ya son las tres de la mañana y nos volvemos al hotel. A esta hora se nota que todo decae. Sólo se ve a gente con borracheras monumentales y sitios que empiezan a cerrar. No sabemos cómo la gente puede llegar a esos estados de embriaguez porque las bebidas son carísimas en los locales y sólo se puede elegir entre cerveza y cócteles con muy poco alcohol.
Una cosa que me llama la atención es la cantidad de asiáticos que se ven en esta ciudad. Muchísimos están como croupiers en los casinos y otros muchos más como turistas.
Otra cosa a destacar es el atuendo de las chicas. Vestidos ajustadísimos, con faldas cinturón y taconazos de escándalo. Tooooodas van arregladísimas para entrar a los clubs de los casinos. A los turistas se nos ve a la legua porque desentonamos en ese ambiente. Con nuestros vaqueros, zapatillas y las grandes copas de refrescos de colores colgando del cuello...
Último día en la ciudad del "cómo mola!!" como la bautizó Sara. Y es que allí donde vayas, siempre habrá algo que te hará pronunciar esas palabras.
Comemos en un restaurante salvadoreño, unas pupusas y unos burritos. La camarera es una chica del Salvador que nos da conversación y nos explica algunos de los platos de su país y el sistema de propina americano. Cuando se paga con tarjeta y tienes que escribir en el ticket la cantidad de propina que dejas, en realidad te hacen el cargo con la cantidad sin propina y al final del día te suman la propina.
Después de comer pasamos por "Gun Store". Una galería de tiro y tienda de armas donde por 25$ tienes 5 tiros con un revolver o 10 con una pequeña ametralladora. Samu elige una semiautomática y Grego una Dirty Harry. Con el precio también puedes elegir un objetivo al que disparar..Bin Laden, un chino, un moro, un secuestrador, un zombie, un negro... Todo esto tiene un tinte un tanto racista, la verdad. Sara y yo pasamos con ellos para grabarles con el video y aún con los cascos puestos aquello suena y retumba de forma brutal. Yo estoy acojonada. Entre ráfagas de las ametralladoras y los disparos secos de las armas cortas...En un momento se termina todo. Nos llevamos del suelo algunos casquillos de recuerdo. Allí se queda una cola de gente con todo un armamento, muchos son turistas pero a otros se les ve como los auténticos americanos flipados de las armas. El ambientillo que se respira allí no me ha gustado nada, pero Grego y Samu salen satisfechos con la experiencia.
Un ratito en la piscina del hotel y de nuevo para Las Vegas. Los chicos hoy tiene "noche libre",así que Sara y yo nos vamos a ver cosas por nuestra cuenta.
Volvemos al Bellagio a fotografiar el jardín de insectos gigantes hechos con flores naturales. Impresionante. Cómo se nota la categoría de este hotel.. También hay que destacar el techo del hall. Una lámpara enorme, formada por cientos de plafones de cristal de colores en forma de flores, corona el techo. Salimos a ver de nuevo el espectáculo de las fuentes. Esta vez a ritmo de Andrea Bocelli. Precioso, no se puede decir más. También he aprovechado para comprar unas barajas usadas para llevar de recuerdo a mi hermano y a Lula. Seguro que les hace ilusión montarse timbas con cartas que pueden haber hecho ganar mucho dinero a algunos y perderlo a muchos otros.
Damos un paseo por el Miracle Mile Shops en los bajos del Planet Hollywood Hotel. Es un centro comercial sin más, pero con la peculiar tienda de "Celebrities Gallery" con muchos artículos originales firmados por boxeadores, actores, músicos, deportistas.. Curioso de ver. Tiene precios asequibles si se quiere hacer un regalo de alguna pelota de baseball o golf autografiada.
Seguimos la calle hasta el Harley Davidson Café, con su gran moto saliendo de la fachada. A Sara le apasionan las motos, y en especial las Harleys. Con cada moto que nos hemos cruzado en el viaje tiene una foto, y esta no podía ser menos.
Volvemos a por el coche y nos acercamos al Hotel Rio a ver si podemos colarnos en el ascensor que se ve por la fachada para ver una panorámica de Las Vegas por la noche. Se ve que la única manera de subir es entrando a la discoteca que está en la azotea previo pago de 20$ o con un flyer que se supone reparten por el casino pero que no fuimos capaces de encontrar. La única alternativa es subir hasta la planta 38 porque para ir más arriba es necesario tener la tarjeta del hotel. Desde el hall de la planta se puede mirar por la ventana.
De noche tomas conciencia de las dimensiones de esta ciudad. Al moverse siempre por el Strip parece que todo está concentrado en esa calle, como una especie de parque temático, pero desde lo alto se ven las calles cuadriculadas que no tienen fin. Y es que estaba claro que en algún sitio tienen que estar las zonas residenciales que albergan a la millonada de personas que trabajan día y noche en esta ciudad.
Ya son las tres de la mañana y nos volvemos al hotel. A esta hora se nota que todo decae. Sólo se ve a gente con borracheras monumentales y sitios que empiezan a cerrar. No sabemos cómo la gente puede llegar a esos estados de embriaguez porque las bebidas son carísimas en los locales y sólo se puede elegir entre cerveza y cócteles con muy poco alcohol.
Una cosa que me llama la atención es la cantidad de asiáticos que se ven en esta ciudad. Muchísimos están como croupiers en los casinos y otros muchos más como turistas.
Otra cosa a destacar es el atuendo de las chicas. Vestidos ajustadísimos, con faldas cinturón y taconazos de escándalo. Tooooodas van arregladísimas para entrar a los clubs de los casinos. A los turistas se nos ve a la legua porque desentonamos en ese ambiente. Con nuestros vaqueros, zapatillas y las grandes copas de refrescos de colores colgando del cuello...
Último día en la ciudad del "cómo mola!!" como la bautizó Sara. Y es que allí donde vayas, siempre habrá algo que te hará pronunciar esas palabras.
viernes, 13 de agosto de 2010
Viernes 13 Agosto: Gran Cañón - Ruta 66 - Las Vegas
5:00am ...pipipipi....pipipipipi... A levantarse! Casi es un alivio porque hemos pasado bastante frio esta noche. Al levantarnos el coche marca 43 Farenheit. Friiiioooo. Sara y yo nos llevamos las mantas que cogimos del vuelo de Iberia, que no son muy gordas, pero algo harán. Entramos al parque y aparcamos en Yavapai Point. Otros pocos madrugadores están allí también, cubiertos con sacos de dormir, toallas o mantas. Es muy bonito ver cómo va apareciendo el sol justo entre una abertura al fondo del cañón, y cómo todo lo que estaba sombrío va iluminándose. Es como si el cañón fuese despertándose poco a poco. Muy recomendable a pesar del madrugón.
Volvemos al camping. Como los chicos siguen durmiendo, nos quedamos en el coche que se está más calentito y mucho más cómodo para dormir. El no haber madrugado hoy para irnos del camping, hace que el vigilante nos pille en su ronda y nos cobre los 10$. Parece poco , pero contando con que no hay baños ni duchas ni agua... sólo unos agujeros en el suelo y una tubería para coger agua.. más que suficiente.
La primera parada de la 66 no queda lejos del Gran Cañón. Se trata del pueblo de Williams donde todo gira en torno a la mítica ruta. Cantidad de gasolineras, tiendas de souvenirs, tallers de coches, restaurantes ambienados en los años 50's-60's, pero justo hoy tiene algo que la hace todavía más atractiva... una congregación de coches antiguos que van llenando la única calle que tiene el pueblo y que es parte de la carretera de la 66. Mustangs, Thunderbirds, Chevrolets, Cadillacs y alguna que otra reliquia "tuneada" según las modas de ahora. Todos están en perfecto estado y forman una exposición muy curiosa. Otro aliciente de este pueblo es que por las tardes durante el periodo de Mayo a Septiembre, se organizan duelos de vaqueros en las calles. Una pena no poder quedarnos hasta la tarde para verlo.
Desayunamos en la cafetería Goldie's 66 Diner, el típico desayuno americano con tortitas, huevos, bacon y batido. Damos una vuelta por las tiendas y seguimos camino por la antigua 66 hasta Kingsman. La verdad es que este tramo no deja de ser una carretera antigua, cuyos pueblos han visto como la decadencia ha ido llegando con el desuso de la misma. Nada reseñable.
Siguiente parada: La presa Hoover. Con 110 grados Farenheit, un atasco para acceder a la zona en obras y medidas de seguridad que pueden requerir inspecciones de los vehículos (no vaya a ser que seamos un coche terrorista con una bomba que haga volar la presa... estos americanos y sus pelis de acción...) llegamos a la que era la presa más grande del hemisferio norte. Ahora ese puesto lo tiene la presa de las 7 Gargantas en el rio Yangtse en China. Esta presa acumula el agua del rio Colorado para los estados de Nevada, Arizona y California. Demasida gente para tan poca agua..
Una vez llegas al verla de lejos decepciona ya que no parecer tener las dimensiones que se esperan, pero todavía no se ve la caida. sólo el lado del embalse.A Juan Antonio le hacía mucha ilusión visitarla, en parte por el documental sobre "Grandes Construcciones", así que todos se bajan andando para verla. A mi, sinceramente me da un poco igual y dado que los 110 grados no
invitan a dar ningún paseo, me quedo en el coche con el A/C y ya veré luego las fotos y contaré la experiencia que hayan tenido el resto.
Al final hice bien en quedarme en el coche. Ya me temía yo que dado lo exagerados que son estos americanos a la hora de engrandecer y magnificar todo lo que tienen en el país, al final no iba a ser para tanto. Una presa más y punto.
Seguimos hacia Las Vegas. Llegamos con un día de antelación pero no hay problema en que nos den habitación para hoy en el apartamento que teníamos reservado para mañana. Una suite con dos dormitorios, baño, cocina, salón, piscina y jacuzzi, al lado del Casino The Orleans.Eso sí, la maqueta que cubre toda la entrada y las escaleras desprende un sospechoso olor a marihuana bastante desagradable. Está un poco alejado del centro, pero después de nuestra primera visita a la ciudad ya sabemos que aquí hay que moverse en coche y aparcar en los self parking de los casinos, de otra manera acabas reventado de andar.
Hoy visitaremos el Venetian, el espectáculo de sirenas y piratas del Treasure Island y el volcán del Mirage. Los espectáculos merecen la pena por el despliegue pirotécnico, luces y decorados. Para todos conviene llegar con antelación para coger sitio en primera fila. Terminamos la noche jugando en el Mirage. A Samu no se le da mal y sale con ganancias de la ruleta.
A las tres de la mañana y con más de 90 grados Farenheit nos vamos para el hotel.
Volvemos al camping. Como los chicos siguen durmiendo, nos quedamos en el coche que se está más calentito y mucho más cómodo para dormir. El no haber madrugado hoy para irnos del camping, hace que el vigilante nos pille en su ronda y nos cobre los 10$. Parece poco , pero contando con que no hay baños ni duchas ni agua... sólo unos agujeros en el suelo y una tubería para coger agua.. más que suficiente.
La primera parada de la 66 no queda lejos del Gran Cañón. Se trata del pueblo de Williams donde todo gira en torno a la mítica ruta. Cantidad de gasolineras, tiendas de souvenirs, tallers de coches, restaurantes ambienados en los años 50's-60's, pero justo hoy tiene algo que la hace todavía más atractiva... una congregación de coches antiguos que van llenando la única calle que tiene el pueblo y que es parte de la carretera de la 66. Mustangs, Thunderbirds, Chevrolets, Cadillacs y alguna que otra reliquia "tuneada" según las modas de ahora. Todos están en perfecto estado y forman una exposición muy curiosa. Otro aliciente de este pueblo es que por las tardes durante el periodo de Mayo a Septiembre, se organizan duelos de vaqueros en las calles. Una pena no poder quedarnos hasta la tarde para verlo.
Desayunamos en la cafetería Goldie's 66 Diner, el típico desayuno americano con tortitas, huevos, bacon y batido. Damos una vuelta por las tiendas y seguimos camino por la antigua 66 hasta Kingsman. La verdad es que este tramo no deja de ser una carretera antigua, cuyos pueblos han visto como la decadencia ha ido llegando con el desuso de la misma. Nada reseñable.
Siguiente parada: La presa Hoover. Con 110 grados Farenheit, un atasco para acceder a la zona en obras y medidas de seguridad que pueden requerir inspecciones de los vehículos (no vaya a ser que seamos un coche terrorista con una bomba que haga volar la presa... estos americanos y sus pelis de acción...) llegamos a la que era la presa más grande del hemisferio norte. Ahora ese puesto lo tiene la presa de las 7 Gargantas en el rio Yangtse en China. Esta presa acumula el agua del rio Colorado para los estados de Nevada, Arizona y California. Demasida gente para tan poca agua..
Una vez llegas al verla de lejos decepciona ya que no parecer tener las dimensiones que se esperan, pero todavía no se ve la caida. sólo el lado del embalse.A Juan Antonio le hacía mucha ilusión visitarla, en parte por el documental sobre "Grandes Construcciones", así que todos se bajan andando para verla. A mi, sinceramente me da un poco igual y dado que los 110 grados no
invitan a dar ningún paseo, me quedo en el coche con el A/C y ya veré luego las fotos y contaré la experiencia que hayan tenido el resto.
Al final hice bien en quedarme en el coche. Ya me temía yo que dado lo exagerados que son estos americanos a la hora de engrandecer y magnificar todo lo que tienen en el país, al final no iba a ser para tanto. Una presa más y punto.
Seguimos hacia Las Vegas. Llegamos con un día de antelación pero no hay problema en que nos den habitación para hoy en el apartamento que teníamos reservado para mañana. Una suite con dos dormitorios, baño, cocina, salón, piscina y jacuzzi, al lado del Casino The Orleans.Eso sí, la maqueta que cubre toda la entrada y las escaleras desprende un sospechoso olor a marihuana bastante desagradable. Está un poco alejado del centro, pero después de nuestra primera visita a la ciudad ya sabemos que aquí hay que moverse en coche y aparcar en los self parking de los casinos, de otra manera acabas reventado de andar.
Hoy visitaremos el Venetian, el espectáculo de sirenas y piratas del Treasure Island y el volcán del Mirage. Los espectáculos merecen la pena por el despliegue pirotécnico, luces y decorados. Para todos conviene llegar con antelación para coger sitio en primera fila. Terminamos la noche jugando en el Mirage. A Samu no se le da mal y sale con ganancias de la ruleta.
A las tres de la mañana y con más de 90 grados Farenheit nos vamos para el hotel.
jueves, 12 de agosto de 2010
Jueves 12 Agosto: Gran Cañón
Dejamos el albergue y vamos a hacer algo de compra al supermercado. Es curioso que toda la gente de la zona son navajos y con fuertes rasgos. Hoy dedicaremos todo el día a visitar el Gran Cañón por la parte de South Rim. Es la más accesible y la más visitada, aunque hay gente que dice que North Rim merece más la pena.
Entramos por Desert View, donde ya tenemos un primer mirador, con una réplica de una torre vigía de los indios, desde el que se percibe la magnitud de este fenómeno geológico. Al llegar al mediodía no se aprecia la profundidad y los relieves con demasiado detalle por haber una luz muy dura, pero las dimensiones del cañón son desproporcionadas. 435km de longitud con 1,5km de profundidad en su punto máximo. De hecho el rio Colorado se ve como un hilillo marrón en alguna curva.
Seguimos la ruta bordeando el cañón parando en todos los miradores. Se podría pensar que desde todos se ve lo mismo, pero no es así, cada uno tiene una orientación que hace que la luz varíe y parezca un sitio nuevo. Según nos aproximamos al village, oleadas de autobuses con turistas van llegando y masificando las zonas. Esto es demasiado turístico. Decidimos salir del parque para ir a reservar sitio al camping Ten-X cerca de Tusayan a 10km de la entrada del parque. MOntgamos las tiendas y preparamos una barbacoa, con tan mala suerte que el carbón no prende y tardamos varias horas en comer. Se nos hacen las 18:00 y a las 19:22 atardece, ya vamos otra vez con la hora pegada al culo y nos perderemos los tonos rojos de la tarde en el cañón. Tenemos que dejar el coche en el parking D y coger un shuttle de la ruta roja para llegar a Hopi Point. Uno de los puntos donde dicen se ve el mejor atardecer en el cañón. Una pena haber llegado tan tarde porque los tonos rojos ya se han ido y sólo quedan zonas en sombra debido a que el sol ya está muy bajo. Aún así merece la pena. Volvemos al camping y yo me voy a la cama, que quiero ver amanecer y hay que levantarse a las 5 de la mañana.
Entramos por Desert View, donde ya tenemos un primer mirador, con una réplica de una torre vigía de los indios, desde el que se percibe la magnitud de este fenómeno geológico. Al llegar al mediodía no se aprecia la profundidad y los relieves con demasiado detalle por haber una luz muy dura, pero las dimensiones del cañón son desproporcionadas. 435km de longitud con 1,5km de profundidad en su punto máximo. De hecho el rio Colorado se ve como un hilillo marrón en alguna curva.
Seguimos la ruta bordeando el cañón parando en todos los miradores. Se podría pensar que desde todos se ve lo mismo, pero no es así, cada uno tiene una orientación que hace que la luz varíe y parezca un sitio nuevo. Según nos aproximamos al village, oleadas de autobuses con turistas van llegando y masificando las zonas. Esto es demasiado turístico. Decidimos salir del parque para ir a reservar sitio al camping Ten-X cerca de Tusayan a 10km de la entrada del parque. MOntgamos las tiendas y preparamos una barbacoa, con tan mala suerte que el carbón no prende y tardamos varias horas en comer. Se nos hacen las 18:00 y a las 19:22 atardece, ya vamos otra vez con la hora pegada al culo y nos perderemos los tonos rojos de la tarde en el cañón. Tenemos que dejar el coche en el parking D y coger un shuttle de la ruta roja para llegar a Hopi Point. Uno de los puntos donde dicen se ve el mejor atardecer en el cañón. Una pena haber llegado tan tarde porque los tonos rojos ya se han ido y sólo quedan zonas en sombra debido a que el sol ya está muy bajo. Aún así merece la pena. Volvemos al camping y yo me voy a la cama, que quiero ver amanecer y hay que levantarse a las 5 de la mañana.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Miércoles 11 Agosto: Page - Antelope Canyon - Monument Valley
Son las 6 de la mañana y ya estamos recogiendo las tiendas. Nos hemos vuelto a librar de pagar el camping. Tenemos que hacer tiempo hasta las 12:15 que es cuando tenemos reservada la visita al Antílope Canyon. Por aquí cerca está la Presa Powell, que a estas horas sólo se puede ver por fuera porque todavía no está abierta. Una presa, sin más. Otra visita cercana es el Horseshoe Bend, un meandro del rio Colorado con una curvatura extrema en un paraje muy peculiar. Al que se llega tras una caminata por la arena desde el parking. Unos 5 o 10 minutos. Lo único malo es que son las 8 de la mañana y no hay quién pare al sol, por lo que no se puede estar mucho rato contemplando el paisaje. Además a estas horas ya empiezan a llegar las oleadas de turistas en autobuses y le quitan encanto al lugar.
Volvemos al pueblo a desayunar un sandwich americano y nos sentamos en el césped en un parque a jugar a las cartas. Esta zona es reserva india de navajos. Mientras estamos jugando se acerca uno de ellos. Nos pregunta sobre el tipo de cartas que usamos y si apostamos en el juego. Tiene un acento demasiado peculiar. Le intentamos dar conversación pero se hace difícil porque a penas le entendemos, así que se lo decimos y la respuesta que nos da es: "American neither". Jajajaja.
Ya hemos hecho tiempo hasta la hora de la excursión. Para llegar a la entrada del cañón es necesario contratar una excursión ya que al ser territorio de los navajos, ellos son los que gestionan el acceso y no permiten visitarlo libremente. La visita incluye el transporte hasta el cañón y una visita guiada. En total una hora más o menos. En el pueblo hay cuatro o cinco compañías que se dedican a este tour y por Internet se pueden encontrar y reservar. Conviene reservar con un poco de antelación, sobre todo si se visita en época de vacaciones y se quiere las horas del mediodía para tener la mejor luz para fotos. Todos rondan el mismo precio, unos 35$ por persona.
Nuestra guía será Julia, una india muy amable que nos ayudará durante la visita a captar las mejores fotos. El camino hasta la entrada se hace por camino sin asfaltar y dad la velocidad a la que nos lleva Julia, se hace emocionante con tanto bote.
Una vez en el cañón, la guía nos da las explicaciones pertinentes haciendo hincapié en el peligro de las inundaciones. En un momento puedes verte atrapado, y dada la saturación de visitantes, puede resultar peligroso. Por suerte no tuvimos que salir corriendo y pudimos tomar todas las fotos que quisimos. Es un lugar curioso por la manera en la que el agua y el viento han ido erosionando las paredes y la arena prensada. Eso si, está demasiado explotado. Demasiada gente para un sitio tan angosto. En el viaje de vuelta en el jeep es igual de movido que el de la ida. Con tanto bache parece que el coche se va a desmontar. Con nosotros viajan una pareja de japoneses que van grabando todo con su video cámara. Samu entabla una conversación con ellos, preguntándoles cosas de Japón y alentándoles a visitar España para conocer y probar las famosas "tapas". Es gracioso ver cómo el japonés intenta aprenderse esta palabra, repitiéndola varias veces... "tapas.. tapas.. tapas.."
Terminado el tour comemos unas pizzas en Page y salimos hacia el Monument Valley. Llegamos un poco antes del atardecer y justo después de una tormenta. La primera vista que tenemos desde el mirador del hotel que está a la entrada es espectacular. Los montículos coronados por un arcoiris doble. Cuando ponga las fotos se podrá ver qué preciosidad..
Una vez dentro del parque y después de haber pagado 5$ por persona, la ruta se hace en coche recorriendo los montículos por caminos de tierra. Se hace entretenida y te hace sentir como en una película del oeste, incluso se veían excursiones a caballo galopando por terreno salvaje. Es recomendable un vehículo tipo todo terreno ya que los caminos están sin asfaltar.
Para dormir tenemos que buscar alojamiento en Tuba. Encontramos sitio en una especie de albergue. Sólo queda una habitación y parece que se separa a los chicos de las chicas, por lo que a Sara y a mi nos toca entrar otra vez de estrangis para que no nos pillen. Al menos esta habitación tiene 3 camas de matrimonio y a nadie le toca dormir en el suelo.
Volvemos al pueblo a desayunar un sandwich americano y nos sentamos en el césped en un parque a jugar a las cartas. Esta zona es reserva india de navajos. Mientras estamos jugando se acerca uno de ellos. Nos pregunta sobre el tipo de cartas que usamos y si apostamos en el juego. Tiene un acento demasiado peculiar. Le intentamos dar conversación pero se hace difícil porque a penas le entendemos, así que se lo decimos y la respuesta que nos da es: "American neither". Jajajaja.
Ya hemos hecho tiempo hasta la hora de la excursión. Para llegar a la entrada del cañón es necesario contratar una excursión ya que al ser territorio de los navajos, ellos son los que gestionan el acceso y no permiten visitarlo libremente. La visita incluye el transporte hasta el cañón y una visita guiada. En total una hora más o menos. En el pueblo hay cuatro o cinco compañías que se dedican a este tour y por Internet se pueden encontrar y reservar. Conviene reservar con un poco de antelación, sobre todo si se visita en época de vacaciones y se quiere las horas del mediodía para tener la mejor luz para fotos. Todos rondan el mismo precio, unos 35$ por persona.
Nuestra guía será Julia, una india muy amable que nos ayudará durante la visita a captar las mejores fotos. El camino hasta la entrada se hace por camino sin asfaltar y dad la velocidad a la que nos lleva Julia, se hace emocionante con tanto bote.
Una vez en el cañón, la guía nos da las explicaciones pertinentes haciendo hincapié en el peligro de las inundaciones. En un momento puedes verte atrapado, y dada la saturación de visitantes, puede resultar peligroso. Por suerte no tuvimos que salir corriendo y pudimos tomar todas las fotos que quisimos. Es un lugar curioso por la manera en la que el agua y el viento han ido erosionando las paredes y la arena prensada. Eso si, está demasiado explotado. Demasiada gente para un sitio tan angosto. En el viaje de vuelta en el jeep es igual de movido que el de la ida. Con tanto bache parece que el coche se va a desmontar. Con nosotros viajan una pareja de japoneses que van grabando todo con su video cámara. Samu entabla una conversación con ellos, preguntándoles cosas de Japón y alentándoles a visitar España para conocer y probar las famosas "tapas". Es gracioso ver cómo el japonés intenta aprenderse esta palabra, repitiéndola varias veces... "tapas.. tapas.. tapas.."
Terminado el tour comemos unas pizzas en Page y salimos hacia el Monument Valley. Llegamos un poco antes del atardecer y justo después de una tormenta. La primera vista que tenemos desde el mirador del hotel que está a la entrada es espectacular. Los montículos coronados por un arcoiris doble. Cuando ponga las fotos se podrá ver qué preciosidad..
Una vez dentro del parque y después de haber pagado 5$ por persona, la ruta se hace en coche recorriendo los montículos por caminos de tierra. Se hace entretenida y te hace sentir como en una película del oeste, incluso se veían excursiones a caballo galopando por terreno salvaje. Es recomendable un vehículo tipo todo terreno ya que los caminos están sin asfaltar.
Para dormir tenemos que buscar alojamiento en Tuba. Encontramos sitio en una especie de albergue. Sólo queda una habitación y parece que se separa a los chicos de las chicas, por lo que a Sara y a mi nos toca entrar otra vez de estrangis para que no nos pillen. Al menos esta habitación tiene 3 camas de matrimonio y a nadie le toca dormir en el suelo.
martes, 10 de agosto de 2010
Martes 10 Agosto: Las Vegas - Bryce Canyon - Page
Dejamos pronto el hotel para empezar esta nueva etapa del viaje, que es bastante larga.
EL objetivo final es llegar a Page o a algún sitio cercano para la excursión concertada de mañana.
Hay dos caminos para llegar, por el Gran Cañón o por el Bryce Canyon. Elegimos la segunda opción porque el Gran Cañón ya lo tenemos en otra etapa.
Antes de llegar a Bryce Canyon se pasa por Red Canyon. Un entrante de lo que nos encontraremos más adelante. Montículos rojos erosionados por el viento de manera que adoptan curiosas formas. Es una saturación de colores, el rojo de la tierra, el verde de los árboles y el azul intenso del cielo. Realmente lo inteeresante está en Bryce Canyon, concretamente en el anfiteatro que se ve desde el mirador de Sunset Point.
Tras subir una pequeña cuesta desde el aparcamiento, aparece ante nosostros, como por arte de magia y sin esperarlo, todo un espectáculo de pináculos, los llamados "hoodos". Están metidos en un cañón al que se puede bajar. Llegamos justo a últimas horas de la tarde y la luz es la mejor porque hacen resaltar todas las tonalidades de rojo que tienen estas piedras.
Hacemos una ruta circular de hora y media que nos adentra en el cañón y nos pasea por los hoodoos más famosos, el Sentinel y el Thor Hammer. En mitad de este paraje totalmente silencioso, comienza a oirse el sonido de una harmónica que entona las notas de una conocida película de vaqueros. Es Juan Antonio, que nos hace disfrutar de un idílico momento en este paraje al que le va la canción como anillo al dedo.
Después de un parón para tomar unas coca-colas de vainilla y unas patatas fritas, como no quedan muchas horas de luz y todavía no tenemos alojamiento, seguimos camino hasta Page. Vamos confiados en encontrar algún motel porque el navegador nos marca bastantes en ese pueblo, pero el problema lo tenemos al llegar. No creíamos que este pueblo iba a ser tan turístico, pero al encontrarse entre el Glen Canyon, el Antelope Canyon y el Lago Powell, esto parece Benidorm. Están TODOS los moteles y hoteles llenos, así que nos dan la dirección de un camping a las afueras. Allá que vamos!!
Para no variar, llegamos demasiado tarde para encontrar la recepción abierta. Damos unas vueltas con el coche para ver si hay algún sitio libre y por el camino nos cruzamos con todo un personaje. Es un tipo que parece salido de la peli de American History X. Con el pecho descubierto y lleno de tatuajes, sale a nuestro encuentro cuando nos ve llegar. Nos ofrece su ayuda para buscar un sitio en el que acampar. Se lleva a Samu y a Grego por la zona oscura. Después de un rato aparece el tipo corriendo, pero sin ellos. Ya empezamos a pensar que el psicópata se los ha cargado cuando reaparecen. Han encontrado un sitio apartado donde podremos poner nuestras tiendas sin llamar demasiado la atención. De repente el tipo vuelve y entre susurros nos da el código de acceso a los baños y las duchas. Está claro que las apariencias engañan. El tio se ha portado muy bien con nosotros.
Montamos las tiendas en silencio y nos vamos a dormir. Que vistos los antecedentes, mañana tendremos que salir al alba para evitar que el vigilante del camping nos pille.
EL objetivo final es llegar a Page o a algún sitio cercano para la excursión concertada de mañana.
Hay dos caminos para llegar, por el Gran Cañón o por el Bryce Canyon. Elegimos la segunda opción porque el Gran Cañón ya lo tenemos en otra etapa.
Antes de llegar a Bryce Canyon se pasa por Red Canyon. Un entrante de lo que nos encontraremos más adelante. Montículos rojos erosionados por el viento de manera que adoptan curiosas formas. Es una saturación de colores, el rojo de la tierra, el verde de los árboles y el azul intenso del cielo. Realmente lo inteeresante está en Bryce Canyon, concretamente en el anfiteatro que se ve desde el mirador de Sunset Point.
Tras subir una pequeña cuesta desde el aparcamiento, aparece ante nosostros, como por arte de magia y sin esperarlo, todo un espectáculo de pináculos, los llamados "hoodos". Están metidos en un cañón al que se puede bajar. Llegamos justo a últimas horas de la tarde y la luz es la mejor porque hacen resaltar todas las tonalidades de rojo que tienen estas piedras.
Hacemos una ruta circular de hora y media que nos adentra en el cañón y nos pasea por los hoodoos más famosos, el Sentinel y el Thor Hammer. En mitad de este paraje totalmente silencioso, comienza a oirse el sonido de una harmónica que entona las notas de una conocida película de vaqueros. Es Juan Antonio, que nos hace disfrutar de un idílico momento en este paraje al que le va la canción como anillo al dedo.
Después de un parón para tomar unas coca-colas de vainilla y unas patatas fritas, como no quedan muchas horas de luz y todavía no tenemos alojamiento, seguimos camino hasta Page. Vamos confiados en encontrar algún motel porque el navegador nos marca bastantes en ese pueblo, pero el problema lo tenemos al llegar. No creíamos que este pueblo iba a ser tan turístico, pero al encontrarse entre el Glen Canyon, el Antelope Canyon y el Lago Powell, esto parece Benidorm. Están TODOS los moteles y hoteles llenos, así que nos dan la dirección de un camping a las afueras. Allá que vamos!!
Para no variar, llegamos demasiado tarde para encontrar la recepción abierta. Damos unas vueltas con el coche para ver si hay algún sitio libre y por el camino nos cruzamos con todo un personaje. Es un tipo que parece salido de la peli de American History X. Con el pecho descubierto y lleno de tatuajes, sale a nuestro encuentro cuando nos ve llegar. Nos ofrece su ayuda para buscar un sitio en el que acampar. Se lleva a Samu y a Grego por la zona oscura. Después de un rato aparece el tipo corriendo, pero sin ellos. Ya empezamos a pensar que el psicópata se los ha cargado cuando reaparecen. Han encontrado un sitio apartado donde podremos poner nuestras tiendas sin llamar demasiado la atención. De repente el tipo vuelve y entre susurros nos da el código de acceso a los baños y las duchas. Está claro que las apariencias engañan. El tio se ha portado muy bien con nosotros.
Montamos las tiendas en silencio y nos vamos a dormir. Que vistos los antecedentes, mañana tendremos que salir al alba para evitar que el vigilante del camping nos pille.
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