sábado, 14 de agosto de 2010

Sábado 14 Agosto: Las Vegas

Por la mañana visita al Premium Outlet de Las Vegas. Lo único que merece la pena es la tienda de Converse y salimos cada uno con un par por 20$. El resto de tiendas tienen precios bajos respecto al original, pero no son ninguna ganga, la verdad. Esperábamos otra cosa.

Comemos en un restaurante salvadoreño, unas pupusas y unos burritos. La camarera es una chica del Salvador que nos da conversación y nos explica algunos de los platos de su país y el sistema de propina americano. Cuando se paga con tarjeta y tienes que escribir en el ticket la cantidad de propina que dejas, en realidad te hacen el cargo con la cantidad sin propina y al final del día te suman la propina.

Después de comer pasamos por "Gun Store". Una galería de tiro y tienda de armas donde por 25$ tienes 5 tiros con un revolver o 10 con una pequeña ametralladora. Samu elige una semiautomática y Grego una Dirty Harry. Con el precio también puedes elegir un objetivo al que disparar..Bin Laden, un chino, un moro, un secuestrador, un zombie, un negro... Todo esto tiene un tinte un tanto racista, la verdad. Sara y yo pasamos con ellos para grabarles con el video y aún con los cascos puestos aquello suena y retumba de forma brutal. Yo estoy acojonada. Entre ráfagas de las ametralladoras y los disparos secos de las armas cortas...En un momento se termina todo. Nos llevamos del suelo algunos casquillos de recuerdo. Allí se queda una cola de gente con todo un armamento, muchos son turistas pero a otros se les ve como los auténticos americanos flipados de las armas. El ambientillo que se respira allí no me ha gustado nada, pero Grego y Samu salen satisfechos con la experiencia.

Un ratito en la piscina del hotel y de nuevo para Las Vegas. Los chicos hoy tiene "noche libre",así que Sara y yo nos vamos a ver cosas por nuestra cuenta.

Volvemos al Bellagio a fotografiar el jardín de insectos gigantes hechos con flores naturales. Impresionante. Cómo se nota la categoría de este hotel.. También hay que destacar el techo del hall. Una lámpara enorme, formada por cientos de plafones de cristal de colores en forma de flores, corona el techo. Salimos a ver de nuevo el espectáculo de las fuentes. Esta vez a ritmo de Andrea Bocelli. Precioso, no se puede decir más. También he aprovechado para comprar unas barajas usadas para llevar de recuerdo a mi hermano y a Lula. Seguro que les hace ilusión montarse timbas con cartas que pueden haber hecho ganar mucho dinero a algunos y perderlo a muchos otros.

Damos un paseo por el Miracle Mile Shops en los bajos del Planet Hollywood Hotel. Es un centro comercial sin más, pero con la peculiar tienda de "Celebrities Gallery" con muchos artículos originales firmados por boxeadores, actores, músicos, deportistas.. Curioso de ver. Tiene precios asequibles si se quiere hacer un regalo de alguna pelota de baseball o golf autografiada.

Seguimos la calle hasta el Harley Davidson Café, con su gran moto saliendo de la fachada. A Sara le apasionan las motos, y en especial las Harleys. Con cada moto que nos hemos cruzado en el viaje tiene una foto, y esta no podía ser menos.

Volvemos a por el coche y nos acercamos al Hotel Rio a ver si podemos colarnos en el ascensor que se ve por la fachada para ver una panorámica de Las Vegas por la noche. Se ve que la única manera de subir es entrando a la discoteca que está en la azotea previo pago de 20$ o con un flyer que se supone reparten por el casino pero que no fuimos capaces de encontrar. La única alternativa es subir hasta la planta 38 porque para ir más arriba es necesario tener la tarjeta del hotel. Desde el hall de la planta se puede mirar por la ventana.

De noche tomas conciencia de las dimensiones de esta ciudad. Al moverse siempre por el Strip parece que todo está concentrado en esa calle, como una especie de parque temático, pero desde lo alto se ven las calles cuadriculadas que no tienen fin. Y es que estaba claro que en algún sitio tienen que estar las zonas residenciales que albergan a la millonada de personas que trabajan día y noche en esta ciudad.

Ya son las tres de la mañana y nos volvemos al hotel. A esta hora se nota que todo decae. Sólo se ve a gente con borracheras monumentales y sitios que empiezan a cerrar. No sabemos cómo la gente puede llegar a esos estados de embriaguez porque las bebidas son carísimas en los locales y sólo se puede elegir entre cerveza y cócteles con muy poco alcohol.

Una cosa que me llama la atención es la cantidad de asiáticos que se ven en esta ciudad. Muchísimos están como croupiers en los casinos y otros muchos más como turistas.

Otra cosa a destacar es el atuendo de las chicas. Vestidos ajustadísimos, con faldas cinturón y taconazos de escándalo. Tooooodas van arregladísimas para entrar a los clubs de los casinos. A los turistas se nos ve a la legua porque desentonamos en ese ambiente. Con nuestros vaqueros, zapatillas y las grandes copas de refrescos de colores colgando del cuello...

Último día en la ciudad del "cómo mola!!" como la bautizó Sara. Y es que allí donde vayas, siempre habrá algo que te hará pronunciar esas palabras.

viernes, 13 de agosto de 2010

Viernes 13 Agosto: Gran Cañón - Ruta 66 - Las Vegas

5:00am ...pipipipi....pipipipipi... A levantarse! Casi es un alivio porque hemos pasado bastante frio esta noche. Al levantarnos el coche marca 43 Farenheit. Friiiioooo. Sara y yo nos llevamos las mantas que cogimos del vuelo de Iberia, que no son muy gordas, pero algo harán. Entramos al parque y aparcamos en Yavapai Point. Otros pocos madrugadores están allí también, cubiertos con sacos de dormir, toallas o mantas. Es muy bonito ver cómo va apareciendo el sol justo entre una abertura al fondo del cañón, y cómo todo lo que estaba sombrío va iluminándose. Es como si el cañón fuese despertándose poco a poco. Muy recomendable a pesar del madrugón.

Volvemos al camping. Como los chicos siguen durmiendo, nos quedamos en el coche que se está más calentito y mucho más cómodo para dormir. El no haber madrugado hoy para irnos del camping, hace que el vigilante nos pille en su ronda y nos cobre los 10$. Parece poco , pero contando con que no hay baños ni duchas ni agua... sólo unos agujeros en el suelo y una tubería para coger agua.. más que suficiente.

La primera parada de la 66 no queda lejos del Gran Cañón. Se trata del pueblo de Williams donde todo gira en torno a la mítica ruta. Cantidad de gasolineras, tiendas de souvenirs, tallers de coches, restaurantes ambienados en los años 50's-60's, pero justo hoy tiene algo que la hace todavía más atractiva... una congregación de coches antiguos que van llenando la única calle que tiene el pueblo y que es parte de la carretera de la 66. Mustangs, Thunderbirds, Chevrolets, Cadillacs y alguna que otra reliquia "tuneada" según las modas de ahora. Todos están en perfecto estado y forman una exposición muy curiosa. Otro aliciente de este pueblo es que por las tardes durante el periodo de Mayo a Septiembre, se organizan duelos de vaqueros en las calles. Una pena no poder quedarnos hasta la tarde para verlo.

Desayunamos en la cafetería Goldie's 66 Diner, el típico desayuno americano con tortitas, huevos, bacon y batido. Damos una vuelta por las tiendas y seguimos camino por la antigua 66 hasta Kingsman. La verdad es que este tramo no deja de ser una carretera antigua, cuyos pueblos han visto como la decadencia ha ido llegando con el desuso de la misma. Nada reseñable.

Siguiente parada: La presa Hoover. Con 110 grados Farenheit, un atasco para acceder a la zona en obras y medidas de seguridad que pueden requerir inspecciones de los vehículos (no vaya a ser que seamos un coche terrorista con una bomba que haga volar la presa... estos americanos y sus pelis de acción...) llegamos a la que era la presa más grande del hemisferio norte. Ahora ese puesto lo tiene la presa de las 7 Gargantas en el rio Yangtse en China. Esta presa acumula el agua del rio Colorado para los estados de Nevada, Arizona y California. Demasida gente para tan poca agua..

Una vez llegas al verla de lejos decepciona ya que no parecer tener las dimensiones que se esperan, pero todavía no se ve la caida. sólo el lado del embalse.A Juan Antonio le hacía mucha ilusión visitarla, en parte por el documental sobre "Grandes Construcciones", así que todos se bajan andando para verla. A mi, sinceramente me da un poco igual y dado que los 110 grados no
invitan a dar ningún paseo, me quedo en el coche con el A/C y ya veré luego las fotos y contaré la experiencia que hayan tenido el resto.

Al final hice bien en quedarme en el coche. Ya me temía yo que dado lo exagerados que son estos americanos a la hora de engrandecer y magnificar todo lo que tienen en el país, al final no iba a ser para tanto. Una presa más y punto.

Seguimos hacia Las Vegas. Llegamos con un día de antelación pero no hay problema en que nos den habitación para hoy en el apartamento que teníamos reservado para mañana. Una suite con dos dormitorios, baño, cocina, salón, piscina y jacuzzi, al lado del Casino The Orleans.Eso sí, la maqueta que cubre toda la entrada y las escaleras desprende un sospechoso olor a marihuana bastante desagradable. Está un poco alejado del centro, pero después de nuestra primera visita a la ciudad ya sabemos que aquí hay que moverse en coche y aparcar en los self parking de los casinos, de otra manera acabas reventado de andar.

Hoy visitaremos el Venetian, el espectáculo de sirenas y piratas del Treasure Island y el volcán del Mirage. Los espectáculos merecen la pena por el despliegue pirotécnico, luces y decorados. Para todos conviene llegar con antelación para coger sitio en primera fila. Terminamos la noche jugando en el Mirage. A Samu no se le da mal y sale con ganancias de la ruleta.

A las tres de la mañana y con más de 90 grados Farenheit nos vamos para el hotel.

jueves, 12 de agosto de 2010

Jueves 12 Agosto: Gran Cañón

Dejamos el albergue y vamos a hacer algo de compra al supermercado. Es curioso que toda la gente de la zona son navajos y con fuertes rasgos. Hoy dedicaremos todo el día a visitar el Gran Cañón por la parte de South Rim. Es la más accesible y la más visitada, aunque hay gente que dice que North Rim merece más la pena.

Entramos por Desert View, donde ya tenemos un primer mirador, con una réplica de una torre vigía de los indios, desde el que se percibe la magnitud de este fenómeno geológico. Al llegar al mediodía no se aprecia la profundidad y los relieves con demasiado detalle por haber una luz muy dura, pero las dimensiones del cañón son desproporcionadas. 435km de longitud con 1,5km de profundidad en su punto máximo. De hecho el rio Colorado se ve como un hilillo marrón en alguna curva.

Seguimos la ruta bordeando el cañón parando en todos los miradores. Se podría pensar que desde todos se ve lo mismo, pero no es así, cada uno tiene una orientación que hace que la luz varíe y parezca un sitio nuevo. Según nos aproximamos al village, oleadas de autobuses con turistas van llegando y masificando las zonas. Esto es demasiado turístico. Decidimos salir del parque para ir a reservar sitio al camping Ten-X cerca de Tusayan a 10km de la entrada del parque. MOntgamos las tiendas y preparamos una barbacoa, con tan mala suerte que el carbón no prende y tardamos varias horas en comer. Se nos hacen las 18:00 y a las 19:22 atardece, ya vamos otra vez con la hora pegada al culo y nos perderemos los tonos rojos de la tarde en el cañón. Tenemos que dejar el coche en el parking D y coger un shuttle de la ruta roja para llegar a Hopi Point. Uno de los puntos donde dicen se ve el mejor atardecer en el cañón. Una pena haber llegado tan tarde porque los tonos rojos ya se han ido y sólo quedan zonas en sombra debido a que el sol ya está muy bajo. Aún así merece la pena. Volvemos al camping y yo me voy a la cama, que quiero ver amanecer y hay que levantarse a las 5 de la mañana.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Miércoles 11 Agosto: Page - Antelope Canyon - Monument Valley

Son las 6 de la mañana y ya estamos recogiendo las tiendas. Nos hemos vuelto a librar de pagar el camping. Tenemos que hacer tiempo hasta las 12:15 que es cuando tenemos reservada la visita al Antílope Canyon. Por aquí cerca está la Presa Powell, que a estas horas sólo se puede ver por fuera porque todavía no está abierta. Una presa, sin más. Otra visita cercana es el Horseshoe Bend, un meandro del rio Colorado con una curvatura extrema en un paraje muy peculiar. Al que se llega tras una caminata por la arena desde el parking. Unos 5 o 10 minutos. Lo único malo es que son las 8 de la mañana y no hay quién pare al sol, por lo que no se puede estar mucho rato contemplando el paisaje. Además a estas horas ya empiezan a llegar las oleadas de turistas en autobuses y le quitan encanto al lugar.

Volvemos al pueblo a desayunar un sandwich americano y nos sentamos en el césped en un parque a jugar a las cartas. Esta zona es reserva india de navajos. Mientras estamos jugando se acerca uno de ellos. Nos pregunta sobre el tipo de cartas que usamos y si apostamos en el juego. Tiene un acento demasiado peculiar. Le intentamos dar conversación pero se hace difícil porque a penas le entendemos, así que se lo decimos y la respuesta que nos da es: "American neither". Jajajaja.

Ya hemos hecho tiempo hasta la hora de la excursión. Para llegar a la entrada del cañón es necesario contratar una excursión ya que al ser territorio de los navajos, ellos son los que gestionan el acceso y no permiten visitarlo libremente. La visita incluye el transporte hasta el cañón y una visita guiada. En total una hora más o menos. En el pueblo hay cuatro o cinco compañías que se dedican a este tour y por Internet se pueden encontrar y reservar. Conviene reservar con un poco de antelación, sobre todo si se visita en época de vacaciones y se quiere las horas del mediodía para tener la mejor luz para fotos. Todos rondan el mismo precio, unos 35$ por persona.

Nuestra guía será Julia, una india muy amable que nos ayudará durante la visita a captar las mejores fotos. El camino hasta la entrada se hace por camino sin asfaltar y dad la velocidad a la que nos lleva Julia, se hace emocionante con tanto bote.

Una vez en el cañón, la guía nos da las explicaciones pertinentes haciendo hincapié en el peligro de las inundaciones. En un momento puedes verte atrapado, y dada la saturación de visitantes, puede resultar peligroso. Por suerte no tuvimos que salir corriendo y pudimos tomar todas las fotos que quisimos. Es un lugar curioso por la manera en la que el agua y el viento han ido erosionando las paredes y la arena prensada. Eso si, está demasiado explotado. Demasiada gente para un sitio tan angosto. En el viaje de vuelta en el jeep es igual de movido que el de la ida. Con tanto bache parece que el coche se va a desmontar. Con nosotros viajan una pareja de japoneses que van grabando todo con su video cámara. Samu entabla una conversación con ellos, preguntándoles cosas de Japón y alentándoles a visitar España para conocer y probar las famosas "tapas". Es gracioso ver cómo el japonés intenta aprenderse esta palabra, repitiéndola varias veces... "tapas.. tapas.. tapas.."

Terminado el tour comemos unas pizzas en Page y salimos hacia el Monument Valley. Llegamos un poco antes del atardecer y justo después de una tormenta. La primera vista que tenemos desde el mirador del hotel que está a la entrada es espectacular. Los montículos coronados por un arcoiris doble. Cuando ponga las fotos se podrá ver qué preciosidad..

Una vez dentro del parque y después de haber pagado 5$ por persona, la ruta se hace en coche recorriendo los montículos por caminos de tierra. Se hace entretenida y te hace sentir como en una película del oeste, incluso se veían excursiones a caballo galopando por terreno salvaje. Es recomendable un vehículo tipo todo terreno ya que los caminos están sin asfaltar.

Para dormir tenemos que buscar alojamiento en Tuba. Encontramos sitio en una especie de albergue. Sólo queda una habitación y parece que se separa a los chicos de las chicas, por lo que a Sara y a mi nos toca entrar otra vez de estrangis para que no nos pillen. Al menos esta habitación tiene 3 camas de matrimonio y a nadie le toca dormir en el suelo.

martes, 10 de agosto de 2010

Martes 10 Agosto: Las Vegas - Bryce Canyon - Page

Dejamos pronto el hotel para empezar esta nueva etapa del viaje, que es bastante larga.

EL objetivo final es llegar a Page o a algún sitio cercano para la excursión concertada de mañana.
Hay dos caminos para llegar, por el Gran Cañón o por el Bryce Canyon. Elegimos la segunda opción porque el Gran Cañón ya lo tenemos en otra etapa.

Antes de llegar a Bryce Canyon se pasa por Red Canyon. Un entrante de lo que nos encontraremos más adelante. Montículos rojos erosionados por el viento de manera que adoptan curiosas formas. Es una saturación de colores, el rojo de la tierra, el verde de los árboles y el azul intenso del cielo. Realmente lo inteeresante está en Bryce Canyon, concretamente en el anfiteatro que se ve desde el mirador de Sunset Point.

Tras subir una pequeña cuesta desde el aparcamiento, aparece ante nosostros, como por arte de magia y sin esperarlo, todo un espectáculo de pináculos, los llamados "hoodos". Están metidos en un cañón al que se puede bajar. Llegamos justo a últimas horas de la tarde y la luz es la mejor porque hacen resaltar todas las tonalidades de rojo que tienen estas piedras.

Hacemos una ruta circular de hora y media que nos adentra en el cañón y nos pasea por los hoodoos más famosos, el Sentinel y el Thor Hammer. En mitad de este paraje totalmente silencioso, comienza a oirse el sonido de una harmónica que entona las notas de una conocida película de vaqueros. Es Juan Antonio, que nos hace disfrutar de un idílico momento en este paraje al que le va la canción como anillo al dedo.

Después de un parón para tomar unas coca-colas de vainilla y unas patatas fritas, como no quedan muchas horas de luz y todavía no tenemos alojamiento, seguimos camino hasta Page. Vamos confiados en encontrar algún motel porque el navegador nos marca bastantes en ese pueblo, pero el problema lo tenemos al llegar. No creíamos que este pueblo iba a ser tan turístico, pero al encontrarse entre el Glen Canyon, el Antelope Canyon y el Lago Powell, esto parece Benidorm. Están TODOS los moteles y hoteles llenos, así que nos dan la dirección de un camping a las afueras. Allá que vamos!!

Para no variar, llegamos demasiado tarde para encontrar la recepción abierta. Damos unas vueltas con el coche para ver si hay algún sitio libre y por el camino nos cruzamos con todo un personaje. Es un tipo que parece salido de la peli de American History X. Con el pecho descubierto y lleno de tatuajes, sale a nuestro encuentro cuando nos ve llegar. Nos ofrece su ayuda para buscar un sitio en el que acampar. Se lleva a Samu y a Grego por la zona oscura. Después de un rato aparece el tipo corriendo, pero sin ellos. Ya empezamos a pensar que el psicópata se los ha cargado cuando reaparecen. Han encontrado un sitio apartado donde podremos poner nuestras tiendas sin llamar demasiado la atención. De repente el tipo vuelve y entre susurros nos da el código de acceso a los baños y las duchas. Está claro que las apariencias engañan. El tio se ha portado muy bien con nosotros.


Montamos las tiendas en silencio y nos vamos a dormir. Que vistos los antecedentes, mañana tendremos que salir al alba para evitar que el vigilante del camping nos pille.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lunes 9 Agosto: Las Vegas

Las mañanas en Las Vegas son para dormir o para estar en la piscina porque el calor impide hacer otra cosa.

Aprovechamos para hacer la colada, desayunar tranquilamente y bañarnos en la piscina. A final de la tarde cogemos el coche para ir a hacernos la foto al famoso cartel de "Welcome to the Fabulous Las Vegas". Está al comienzo del Strip en la zona sur, justo en la mediana de la carretera. Le han puesto una zona de aparcamiento para que las limusinas y los Elvis puedan aparcar sus Cadillacs.

Casualidad que justo en ese momento se estén casando dos parejas justo debajo del cartel. Un tipo vestido de Elvis con un micro, les casa al mismo tiempo. Debe ser la oferta 2x1. AL terminar les canta unas canciones y posa para que la gente se haga fotos con él y el cartel. Y cómo no, nosotros también.

Justo al lado del cartel hay una pequeña capilla de bodas, muy mona. Y ya que no hemos podido hacer una boda de mentira con los pelucones y los vestidos, pues al menos posamos delante de la capilla.

Hoy la ruta de hoteles empieza en el MGM, eso si, hoy con coche. En el MGM están los famosos leones, pero terminan su actuación a las 19h y son las 19:15h. Siempre llegamos tarde a todo... buffff... Cruzamos la pasarela elevada y vamos al Excalibur. Lo bonito es verlo por fuera. Justo al lado está el New York New York. La atracción principal es la montaña rusa que recorre el exterior y el interior del hotel. Son 14$ por viaje. Aquí todo cuesta mucho dinero, así que nos dedicamos a pasear por el interior del hotel. Los pasillos recrean las calles más típicas de New York. En la entrada está la tienda de los caramelos, donde tienen echa una mini estatua de la libertad con judías de gominola, jejeje. También está el Bar Coyote... De aquí vamos hasta el Luxor y el Mandalay Bay. Es todo más de lo mismo. Cada uno con su estilo.

Volvemos hasta el Excalibur en el monorail que los conecta. Cogemos el coche para ir hasta el norte de la ciudad a ver la Fremont Street. Es la zona "antigua" de las Vegas. Allí se iniciaron los primeros casinos. Ahora todo se concentra en el Strip y esta zona ha quedado aislada del resto, aunque es curiosa de visitar.

Está rodeada de tooodas las capillas y drive-thru de bodas de la ciudad. La calle se encuentra techada por una pantalla iluminada gigante, donde se proyectan cada hora montajes sobre grupos de música. Hoy ha coincidido con un homenaje a Kiss. Es impresionante. Todos los casinos y tiendas apagan sus luces para dejar el protagonismo al cielo. Un espectáculo de luz y sonido que nada tiene que envidiar a los espectáculos de los grandes y nuevos casinos del Strip.

Sara, Grego y Juan Antonio entran en un casino bastante cutre donde regalan collares de colores en la entrada, en busca de unos perritos de oferta. En el mismo sitio de fritanga encuentro lo que creo que demuestra lo que son capaces de llegar a comer estos americanos. Galletas Oreo rebozadas y fritas. Por Dios!!!! que asquerosidad!!! Con esto ya lo he visto todo.

Volvemos al hotel. Todavía han quedado cosas por ver. Aunque no estaba en la ruta volver a las Vegas, dada la expectación que ha creado esta ciudad en el resto del grupo, decidimos pasar de nuevo a la vuelta del Gran Cañón. Yo he de confesar que he visto todo lo que tenía que ver aquí.
Una ciudad como esta para alguien que no le gusta el juego y no bebe, a parte de los edificios y la decoración.. poco más tiene que ofrecer.

domingo, 8 de agosto de 2010

Domingo 8 Agosto: Death Valley - Las Vegas

Qué noche más horrible! Entre el calor, el viento que nos movía la tienda y el suelo de piedras, no he podido dormir nada. Sólo montamos la tienda con la estructura interior, con la puerta abierta y sin clavarla en el suelo porque era de piedras. Samu se fue a dormir encima de la mesa del camping que al parecer era más cómoda que dormir en la tienda.

Recogemos todo antes de que llegue el guarda haciendo la ronda. Deben ser como las seis y media de la mañana. Paramos a desayunar en el arcen de la carretera el melón que compramos el otro día, con tan mala suerte que el único bicho vivo que debe existir en Death Valley, una avispa, le tiene que picar a Grego mientras reparte el melón.

Cogemos carretera rumbo a Las Vegas!!! "Adiós Valle de la muerte, adiós!!!" En un par de horas ya estamos en Sin City. Por el día no es tan espectacular como por la noche, pero aún así todo nos llama la atención. Sara lo llama "la ciudad del Como mola", porque allí donde miramos la frase que nos sale es esa, "Cómo mola!!"

Son las once y hasta las tres no podemos entrar en el hotel, así que nos vamos al Outlet Center al sur de Las Vegas Blvd. Lo único que merece la pena son los vaqueros Levi's y la tienda de Converse. EL resto de la ropa tiene el mismo precio que en España pero en dólares. Al parecer California es el estado menos rentable para hacer nuestras compras porque los impuestos son los más altos de EEUU y al aplicar las tasas en las compras, todo se encarece demasiado como para que no se encuentre ningún chollo.

Terminadas las compras nos vamos al hotel. Tenemos dos suites en Tuscany Suites Hotel. Está en la calle Flamingo, perpendicular al Strip, a unos 5 minutos andando. Con casino propio, piscinas, spa, gimnasio, lavandería, restaurantes y parking. Totalmente recomendable por situación por instalaciones y por precio. Las habitaciones son enorrrrmes, con cocina y con una cama extragrande y supercómoda.

Cuando cae la tarde y las luces empiezan a encenderse, salimos a hacer la ruta de hoteles. Hoy vamos andando, y aunque todo está cerca, al final es una paliza, por lo que recomiendo el uso del coche. No hay problema de aparcamiento porque todos los hoteles tienen un "Self-Parking" gratuito en el que se puede aparcar. Hay que tener en mente que el objetivo de los casinos es que la gente juegue, y de ahí que pongan muchas facilidades para que la gente vaya a jugar.

El primer hotel que vemos es el Flamingo. Es bastante antiguo. Tiene en el interior un jardín con palmeras y flamencos. El siguiente es el Caesars Palace. El hotel es todo lujo. En la zona de tiendas el techo está pintado como si fuese de día, aunque no es comparable al del Venetian.

Buscamos un sitio para cenar, que ya es hora. El buffet está lleno y con una cola tremenda. Es la opción más barata, pero para coger sitio hay que estar horas antes, así que miramos otra alternativa. Hay un restaurante asiático especialista en noodles, hechos allí mismo. El local por dentro es una pasada. Parece que estás sumergido dentro de un banco de peces blancos. Reservamos y nos dan un busca, para avisarnos de nuestro turno, y que así podamos ir a jugar al casino. Esta gente lo tiene todo pensado para que nada te impida jugar.

El espectáculo propio es lo más flojo de este hotel, una fuente dentro de la zona de tiendas con un montaje de muñecos móviles, bastante cutre. No merece la pena verlo y nos vamos a cenar. Todavía no ha sonado el busca y ya hace más de una hora. Al parecer nos han llamado hace rato, pero la cobertura de este aparato debe ser limitada, porque no ha sonado. Llegamos casi a la hora de cerrar la cocina, pero nos atienden igualmente. La cena rica. El precio acorde con el hotel. Después de cenar nos vamos al Paris. Es muy bonito por fuera y por dentro. Para subir a la torre Eiffel hay que pagar casi 20$ así que también nos olvidamos y vamos al casino. Está ambientado en las calles de París. Todavía no hemos probado suerte en ningún juego, así que estos ya tienen ganas. Eligen el juego de la ruleta con terminales individuales. Aunque sólo van a jugar Samu y Grego, nos piden el pasaporte de todos. Se los lleva el jefe de mesa para comprobar nuestros antecedentes y comienzan a jugar. De momento a Samu se le está dando bien. Llega la camarera, queremos ver si es verdad eso de que la bebida te sale gratis mientras juegas. Para empezar, la camarera no viene si no llevas cierto tiempo jugando y gastando, así que tenemos que llamarla. Apunta 2 cervezas. Tarda un rato en traerlas y para servirlas, vuelve a pedir el pasaporte de todos los que estamos allí, aunque las cervezas sólo las han pedido dos. Como Samu no lo tiene encima, la camarera le quita la cerveza. Se lo enseño yo y se la devuelve, todo esto con muy malos modos y poniendo caras. Y todavía se queda esperando que le den propina. Va lista! Con las ganancias seguimos la ruta de casinos. Terminamos el día de hoy en el Bellagio. Llegamos a tiempo para el último pase de las fuentes de la entrada. Bajo el ritmo de la música de 7 novias para 7 hermanos, los chorros se mueven al son de la música. Un espectáculo muy recomendable. Igual que la visita al hotel y el casino. Imagen de tantas películas y series. Son el lujo y el detalle en cada rincón lo que hacen destacable a este hotel. La lámpara del hall de la entrada formada por decenas de plafones con forma de flores en cristal de distintos colores, y el jardín gigante lleno de plantas y flores naturales hacen ver la categoría de este sitio.

Nos volvemos al hotel andando. Por hoy ya está bien. Las primeras impresiones de la ciudad (al menos las mías), son buenas. Es todo como un parque temático para adultos de dimensiones descomunales y donde el único objetivo de toooodo el que está en la ciudad es pasarlo bien. De ahí que se vea a tanta gente vestida de fiesta, peregrinar entre los hoteles y casinos, con grandes recipientes de bebida. En todos los hoteles y casinos el ambiente es el mismo.. colas en los buffets y en las discotecas, personas enganchadas a las máquinas tragaperras, asiáticos que controlan las mesas y juegan en las mesas, jóvenes borrachos que se desmayan por haber bebido demasiados cócteles.. limusinas en las puertas... La única diferencia entre un casino y otro son la decoración y los espectáculos que ofrecen.