sábado, 7 de agosto de 2010

Sábado 7 Agosto: Death Valley

8:30 am. Nos quedan muchas horas de viaje por delante. El paisaje cada vez es más árido, se dejan de ver gasolineras, hoteles, restaurantes... y es que nos adentramos en el desierto! Sin nada destacable aparte de las interminables rectas, los super-trucks y los trenes de infinitos vagones que se cruzan en el camino, llegamos a Death Valley.

Un paisaje estremecedor se abre de repente ante nosotros. Un valle encajado entre montañas con kilómetros de extensión, sin una sola sombra, rastro de agua o cualquier otro tipo de vida vegetal o animal.

Da miedo pensar en tener que atravesar este paraje sin coche, o peor aún, quedarse tirado con él!! :S Aquí dentro no hay ni cobertura en el móvil.

Y justo cuando estoy pensando esto, el coche empieza a calentarse... mal rollo.. y no tenemos asistencia en carretera... y es que es normal que el coche lleno hasta las trancas, con el aire acondicionado a tope y 114º Farenheit ahí fuera....

Paramos a comer en uno de los centros de visitantes de Stovepipe Wells Village. Sólo hay una pequeña tienda, un restaurante cerrado, un motel que también parece cerrado y un pedregal a pleno sol donde está el camping. Este no tiene colgado el cartel de FULL, jejejjeje y es que a nadie en su sano juicio se le ocurriría acampar aquí. Aún así hay una tienda montada, no sabemos si tendrá dueño o se marchó escopetado de aquí en cuanto pudo.

Compramos algo para comer en la tienda. Casi no se puede aguantar el calor a la sombra. Ni los helados de postre resisten el calor y se derriten al momento.

Visitamos las dunas de arena, el Devil's Golf Course con las piedras de sal que quedaron después de la evaporación del lago que hubo en este lugar, el Artist View y el BadWater, el punto más famoso del parque por estar bajo el nivel del mar. Sin embargo, para mi, el lugar más bonito es Dante's View, para ver el atardecer. Impresionante!!

Cenamos unas pizzas en el bar del Furnace Creek Rancho. Nos cuesta entendernos con el camarero. Esta gente tiene un acento bastante cerrado. A medida que nos adentramos en el país, se aprecia el cambio en la forma de hablar. Y ni hablar de que por aquí ya no se habla en Español.

Como ya se echa la noche encima, vamos en busca del camping, en Furnace Creek . De noche la entrada casi no se ve, y en el camping no hay luces. Es un pedregal, pero no hay más sitios donde dormir por aquí, quitando el resort de Furnace Creek Rancho (tiene hasta campo de golf, en mitad de este desierto). Como es habitual, al llegar al camping a estas horas, no hay nadie en recepción y entramos de incógnito. Poca gente está acampada aquí, y es que pocos son los locos que se atreven a plantar la tienda en un patatal a 90 y tantos grados Farenheit por la noche, pero sólo por la vista de las estrellas desde este paraje en medio de la nada y sin ninguna luz alrededor, merece la pena el calor y la incomodidad. Bellísimo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Viernes 6 Agosto: Yosemite - Sequoias

Finalmente Juan Antonio se ha salvado de las garras del oso por esta noche.

Al parecer el oso apareció. Fue mientras todos dormíamos. Grego y Juan Antonio se habían quedado hablando fuera cuando les dio por enfocar con la linterna hacia el bosque. Allí estaba, olisqueando entre las tiendas en busca de algo para comer, justo detrás de ellos y ni se habían dado cuenta. Según su versión era un oso bastante grande, pero que no les hizo mucho caso. Sólo les miró, se giró y se fue.

Los demás no terminamos de creernos esta historia porque después del miedo que demostró Juan Antonio, que se viera cara a cara con el oso y no soltase ni un grito... en fin...

Unas galletitas y un vaso de leche y cogemos camino hacia Glacier Point. No creíamos que iba a estar tan lejos y que el tanque iba a bajar tan rápidamente. Las vistas desde el mirador de Glacier Point son espectaculares. Se puede apreciar toda la magnitud del parque. Nosotros subimos antes del mediodía, pero el atardecer debe ser precioso.
Lo peor es que todavía queda deshacer el camino y llegar hasta la salida de Wawona para encontrar una gasolinera. A Grego le toca hacer encaje de bolillos para ahorrar combustible. Bajando el puerto en punto muerto consigue que podamos salir del parque.

Una vez en Wawona y con el tanque lleno (pagado a precio de oro,eso si), seguimos camino hacia el Parque Nacional de Kings Canyon y Sequoias, dejando sin visitar Mariposa Groove, Toulume Meadows y Tioga Road por falta de tiempo.

Es salir de Yosemite y cambiar por completo el paisaje. Llanuras llenas de plantaciones de frutales, vides y maizales. Muchos puestos de fruta se ven en la carretera. Paramos en uno a comprar un poco de fruta. El dependiente es un chico mejicano que nos ofrece a probar ciruelas, naranjas, melón... Está todo riquísimo. Una fruta super dulce y muy bien de precio. No entiendo como teniendo esta materia prima, esta gente siga comiendo tanta basura.

Paramos a comer en un restaurante con pastelería propia que tiene la barra llena de tartas caseras. Esas de las pelis que te sirven en cajas rosas. De entrante nos ponen un bizcocho dulce caliente con una mousse de mantequilla con miel, riquíiiisimo. Para comer, espaguetis con albóndigas, pasta con gambas, meatloaf y hamburguesa con chili, y de postre tarta de queso y tarta de manzana.

Seguimos el camino. Una vez en Sequoias, hay que subir unos puertos hasta llegar a la ruta de visita al General Sherman. Es la secuoya con más volumen. Está rodeada de muchas otras de una altura y grosor enorme. No nos da tiempo a subir hasta el punto donde está la secuoya con mayor diámetro porque ya empieza a anochecer y las distancias son grandes, pero por el camino atravesamos con el coche el tunel hecho en una secuoya caida sobre la carretera. Tambień vemos un osezno (y este si que le vemos todos). Sorprendentemente, hay muchas zonas totalmente quemadas y de las que todavía sale humo. Una pena que estos árboles milenarios se vean pasto de las llamas, aunque debe ser algo habitual en este parque, ya que hay expuesta una sección de un tronco de secuoya, en el que se puede ver cómo el árbol sobrevivió a varios incendios, y curiosamente, el crecimiento del árbol tras un incendio es más rápido debido a la competencia en la búsqueda de nutrientes.

Continuamos con la ruta para ganar kilómetros para el siguiente día. Ya es de noche, aunque con las indicaciones del GPS no hay problema. Paramos a dormir en un Motel 6. Nuestro primer motel de carretera. Como el de las películas, claro. Con todas las habitaciones que dan al parking y a la carretera. Somos 5 y para ahorrar preferimos coger sólo una habitación. Hay que hacerlo a escondidas del recepcionista, así que los chicos van a pedir la habitación mientras Sara y yo nos quedamos escondidas en el coche. Les hemos dicho que pidan ver la habitación antes de cogerla. Les vemos que suben los 3 al piso de arriba, abren la habitación, dan la luz, pero rápidamente salen y vuelven a la recepción. Al rato salen hacia otra habitación, esta vez, parece que la miran mejor. Vuelven al coche y nos explican lo que ha pasado. Al entrar en la primera habitación se encontraron a un negro que estaba metido en la cama durmiendo y claro, salieron corriendo. La segunda habitación parece que estaba bien, así que la reservaron. Es de dos camas de matrimonio, pero somos 5, así que toca echar a los chinos quién duerme en el suelo. Nos toca a Samu y a mi. En un espacio mínimo al lado de la puerta del baño tenemos que poner las esterillas y los edredones en el suelo, para no tener contacto con la moqueta mugrienta.

La única diferencia entre el camping y el motel es que después de 3 días de caminatas, sudadas, polvo del suelo de los caminos, por fin podemos ducharnos, que echamos una peste....que seguro que los osos de Yosemite olían mejor que nosotros.

Bueno, a dormir, que por hoy ya ha habido bastante.

jueves, 5 de agosto de 2010

Jueves 5 Agosto: Yosemite

Ziiiiipppp... abro la cremallera de la tienda, y lo primero que me encuentro es una ardilla justo delante a la que Sara intenta dar de comer. Salgo y aparecen por detrás de la tienda una cervatilla con sus dos bambies. Esto si que es estar entre la naturaleza. Sólo se oye el arroyo y los pájaros. Estamos rodeados de enormes árboles y moles de granito. Ayer no pudimos ver dónde estábamos porque no había luz, pero el paraje es increible.

Lo primero hoy es recoger el permiso que nos permitirá acampar libremente en el parque. En el centro de Wilderness nos informan de la ruta para la que supuestamente habíamos solicitado el permiso. Una barbaridad si pretendemos visitar el valle. Nos cambian la ruta, aunque sigue siendo imposible para nosotros. Deberíamos hacer la subida de las cataratas, unos 400 metros de desnivel casi vertical, unas tres horas y media de subida cargando con las tiendas, sacos, comida y los bidoones de los osos. Impensable! y eso sólo para dormir. Y al día siguiente, camino de vuelta para recoger el coche. Ni hablar. Volveremos a dormir al camping de mochileros y dedicaremos el día a visitar un poco el valle.

Subimos a las cataratas más típicas del parque: Vernal Falls y Lower Yosemite Fall. A las primeras se llega desde el Curry Village. Se puede coger el shuttle para acercarse al comienzo de la ruta o caminar un poco más desde el parking del Curry Village. Nosotros fuimos andando. La ruta se puede hacer en dos horas ida y vuelta, subiendo con tranquilidad. Se puede llegar a la base de la cascada o subir hasta arriba y continuar la ruta hasta Nevada Fall. Nosotros no subimos más porque las vistas desde Vernal ya eran muy buenas y queríamos visitar otros puntos del parque. Al llegar a Vernal, estábamos haciendonos las típicas fotos con la cascada o el valle de fondo cuando a Juan Antonio se le cayó rodando la tapa de su Nikon. Como tuvo que salirse del camino y andar entre la maleza, creó espectación entre los que allí estaban, y todo el mundo se asomó a ver si encontraba la tapa. Después de mucho revolver las hierbas y gracias a la colaboración y los ánimos del público, la recuperó. Yo no daba ni un duro, porque esa tapa se ha perdido más veces en este viaje... pufff. El caso es que siempre tiene suerte y la termina encontrando.

Después nos fuimos a Lower Yosemite Fall, la cascada máaaas visitada de todo el parque por su situación en pleno valle y la facilidad de acceso, unos 5 minutos andando sin desnivel. Está masificada, aunque merece la pena verla y subir un poco por las rocas para llegar a la base. Desde aquí empezaba la supuesta ruta que tendríamos que haber hecho según el permiso de los Rangers, para llegar a la parte alta de Upper Yosemite Fall. Imposible viendo la pared y el desnivel.

El paisaje del valle es idílico... grandes riscos que encierran verdes praderas, rios y bosques. Aunque es un parque muy turístico y hay mucho "dominguero", autobuses, parkings, campings... la labor de los Rangers preservando al detalle el encanto natural del entorno, se nota y se agradece.

Ya de vuelta al campamento, montamos todo el chiringuito. Aparece un ranger cruzando el rio, con un aparato como con una antena, y sin decir nada sigue con paso acelerado y se va hacia el bosque. AL rato, aparece otra ranger. Nos pide el permiso, nos informa sobre el pago que debemos hacer por la estancia y nos pide que guardemos todo en los bidones de los osos.
Seguimos preparando la cena sin hacer mucho caso, cuando vuelve a aparecer la ranger de nuevo avisando que hay un oso rondando y que es conveniente que guardemos las cosas en los armarios antiosos. Empezamos a acojonarnos un poco, porque al rato, vemos linternas por los dos lados del rio, y de nuevo la ranger pasa por nuestro lado, pero esta vez no se detiene y sale corriendo hacia el bosque dando palmadas y gritando "Bear!!, Bear!!!". Al parecer le están siguiendo la pista y lo teníamos justo al lado!!

Juan Antonio ya empieza a ponerse nervioso porque su tienda es la que está mas cerca del borde con el bosque y se piensa que será el primero en caer si al oso le da por atacar el campamento e iniciar una masacre, así que empieza a removerlo todo buscando cualquier cosa que pueda atraer a la bestia!!! para meterlo en los bidones antiosos. Si le dejamos nos mete hasta los calcetines sucios. Es cierto que hay que guardar todo aquello que pueda producir olor (jabones, cremas, comida, bebida..), pero un poco más y se mete él mismo en el armario antiosos. El tio está "acojonao". Llega la noche, cenamos tranquilamente unos filetes y pollo a la barbacoa con un poco de ensalada y fruta de postre. Recogimos, y a dormir. De momento no ha venido ningún oso a comerse a Juan Antonio. Ya veremos si mañana sigue vivo...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Miércoles 4 Agosto: San Francisco - Yosemite

Nos despedimos de San Francisco por el momento, para partir rumbo a Yosemite.

Hacemos el check out del hotel, desayunamos en el Starbucks justo al lado y vamos a recoger el coche a la oficina de Dollar que está dos calles más abajo. Al final casi 2 horas para conseguir el coche, y la sorpresa de que nuestra reserva a través de eDreams, no incluía la asistencia en carretera. Crucemos los dedos para que no nos pase nada a lo largo del camino, porque nos va a salir la gracia por un pico...

Son las 12:30 y salimos por el puente que cruza hasta Oakland con nuestro flamante coche/todoterreno/furgoneta. No sé muy bien cómo definirlo, pero se parece al "Cañonero" que salía en los Simpsons. Un GMC Acadia, enoooorme, con 8 plazas y automático. Aquí todo el mundo lleva coches tan grandes como este, llama la atención que no se ven los utilitarios. Sólo deportivos (Mustang, Corvette, Porsche o Nissan 350Z), parece que los regalan con las tapas de los yogures, o si no, gigantes como el nuestro.

Llevamos ya un buen rato de atasco para salir de la ciudad. Nuestro primer objetivo es buscar un supermercado para comprar una nevera, una barbacoa, comida y bebida. Encontramos un Wal-Mart. No es como esperábamos, no tiene grandes pasillos llenos de comida o bebidas, de hecho la única comida que tiene es congelada (pollo, hamburguesas o salchichas) y tenemos que comprar una bolsa con 20 hamburguesas congeladas... A ver cómo resulta esto a la hora de cocinarlo. También encontramos los típicos Mashmellows o malvaviscos, para hacer en la hoguera.

Ya con nuestra nevera llena de hielos y provisiones, comemos un sandwich rápido en el parking y seguimos camino...Llegamos a Big Oak a las 18:30. Compramos el pase anual de los Parques Nacionales, ya que al querer visitar cuatro o cinco, merece la pena la inversión. Es nominativo, y al presentarlo te solicitan también algún documento de identidad donde comprobar que las firmas coinciden. Un método de seguridad como cualquier otro para evitar que se revenda o se reutilice por otras personas a lo largo del año. En todas las entradas a los parques, te dan un mapa del mismo y un periódico con la información más importante, noticias del parque, actividades, horarios, servicios, etc... La verdad es que la atención al visitante está muy cuidada. La única pega es que a estas horas ya no hay ningún puesto de rangers abierto, por lo que no podemos preguntar por el lugar de acampada.

Encontramos a un agente de seguridad, que muy amablemente nos guía con su coche hasta el campamento de backpackers (mochileros). Está situado al final del camping de North Pines, y de hecho hay que atravesar este para llegar a la entrada del campamento. Es una zona limítrofe con el bosque, con baños y armarios antiosos. Buscamos un sitio y a oscuras nos toca montar las tiendas. Cada parcela tiene una barbacoa donde se debe hacer el fuego. Grego prepara las brasas para la cena. El famoso paquete de hamburguesas congeladas se ha descongelado en parte, lo que ha hecho que todas las hamburguesas se compacten en un bloque y los bordes se queden desechos. Menudo mejunge... Al final terminamos comiendo trozos de carne picada a la brasa con ketchup.

Mientras, en las tiendas de al lado, unos americanos un tanto borrachos, no dejan de hacer ruido y tocar la harmónica. Al oirnos hablar alto se nos acercan. Es cuestión de tiempo que venga alguien a quejarse del ruido, porque desde que han llegado, no paran de reirse en alto, tocar a duo con Juan Antonio la harmónica.. y en efecto, alguien viene. El estado de embriaguez les evita el bochorno del toque de atención, por lo que ellos siguen... Intentan hablar en español, intentan enseñarnos palabras en inglés... En medio del jaleo, aparecen otros dos tios, en este caso unos fumetas... lo que faltaba. Lo curioso es que uno de ellos ha estado estudiando en la Complutense 2 años y habla bastante bien español. Son más silenciosos que los "colgaos". Yo, ante semejante panorama, y antes de recibir el segundo aviso de los campistas, me retiro a la tienda.

Al final parece que no hay afinidad entre los borrachos y los fumaos y se van todos a la cama.

martes, 3 de agosto de 2010

Martes 3 agosto:San Francisco

Hoy parece que el día se levanta mas despejado aunque sigue el frío y la humedad.

Desayunamos en el Starbucks y nos vamos al Civic Center a visitar el ayuntamiento. Presenciamos una boda civil en directo en lo alto de la escalinata. Nos colamos en el despacho del alcalde con él dentro, aprovechando una ola de turistas que se meten sin preguntar. El hombre no protesta ante la interrupción, pero por si acaso nos vamos, eso si, nos da tiempo a ver que es el mismo que se ve en la famosa película de Harvey Milk.

Después del ayuntamiento vamos hasta el barrio de Misión para ver la antigua misión, la nueva basílica y el cementerio. Paseamos también por los murales del callejón Clarion y nos vamos a comer a la taquería Pancho Villa. El barrio tiene una mayoría de población mejicana, y da la sensación de no ser un sitio demasiado apetecible por la noche.

Cogemos un autobús para subir al barrio de Castro. Vemos la gran bandera del movimiento gay, las calles principales y cogemos el metro para ir hacia Civic Center y allí enlazar con un tranvía que nos dejará en Alamo Square. Allí están las pintorescas "Painted Ladies". Las casitas que salían en la serie "Padres Forzosos" y que aparecen en todas las postales. Son casas victorianas como las mil más que hay por todo San Francisco. Lo que hace particular a esta colina, son las vistas que se levantan por detrás de las casas, el skyline de San Francisco. Una curiosidad que descubrió Sara de casualidad al ir a unos baños públicos en lo alto de la colina... fue un cementerio-jardín de zapatos. Alguien debio llevar allí unos zapatos viejos y plantarles dentro una planta, y más gente debio seguir el ejemplo, formándose un rincón muy peculiar con zapatos de todas clases y mensajes de los visitantes.

Cogimos otro autobús para llegar hasta el parque Golden Gate. Es un parque enooorme, donde hay mucha gente haciendo footing y andando en bici. Como hemos llegado pasadas las 6, ya está todo cerrado.. La academia de las ciencias, el jardín japonés...

Volvemos al centro para ir a cenar en Fisherman's Wharf en Crab's House. Un restaurante especializado en pescado y marisco. Samu, Grego, Sara y Juan Antonio piden un plato combinado a la plancha de mejillones y gambas, una sopa de marisco un poco picante y unas patas de cangrejo asesino (Killer Crab). Yo tomo un Halibut a precio de oro, aunque muy rico. La cuenta sale un poco alta, pero mereció la pensa salir de la rutina culinaria americana.

Cogemos un taxi de vuelta al hotel por 10$.

lunes, 2 de agosto de 2010

Lunes 2 Agosto: San Francisco

El día se vuelve a levantar frío y nublado. Parece mentira que estemos en verano y pasando este frio. Ahora puedo entender por qué todo el mundo lleva sudaderas que ponen "San Francisco"... porque los turistas llegamos sin ropa de abrigo, nos sorprende el frio y lo más rápido de encontrar son esas sudaderas souvenir, que sirven para abrigarse un poco.

Hoy decidimos hacer un desayuno mas rápido y ligerito, pero hay pocas opciones así que conseguimos nuestra primera caja rosa llena de donuts y nuestros cafés para llevar. Los donuts son mas grandes que los españoles pero igual de ricos.

Tranvía en Powell hasta Fisherman's Wharf. Por fin podemos coger el mítico tranvía!! Grego, Samu y Juan Antonio van colgados en las barras de fuera pasando frio. Llegamos a una curva con poca inercia y elconductor nos dice que salgamos a empujar, que si no, no engancha el cable. Ahí hace aparición, Juan Antonio, la fuerza personalizada, que él solito es capaz de mover todo el tranvía hasta arriba de turistas. Vuelve a subir entre los aplausos de los viajeros.

Nuestra idea hoy es visitar Sausalito, pasando por el Golden Gate. Par ir desde Fisherman's Wharf, tenemos que atravesar andando el parque de Presidio y coger el bus 27 hasta el peaje en el inicio del puente. Desde allí hacemos las primeras fotos. Una pena que siga la niebla, y no se pueda apreciar la totalidad de la estructura, aún así es grandioso.

Atravesamos el puente andando. La mayoría de la gente va en bicicleta. Hasta Sausalito hay un paseo largo, pero se lleva bien. Una cosa curiosa, a lo largo del puente, existen unos teléfonos de ayuda, para aquellos que estén pensando en el suicidio... Estos americanos...

Una vez en Sausalito el sol nos acompaña en nuestra visita a este pueblecito tan pintoresco. Casitas de playa se amontonan en las colinas y bajan hasta el nivel del mar. El centro del pueblo está muy concurrido, ya que es la zona de restaurantes y tiendas. Justo ahí es donde hacemos una parada a probar las mejores hamburguesas de la costa y una de las mejores de EEUU según varios blogs. Las preparan en un pequeño establecimiento, que pasa inadvertido desde fuera, a no ser que te fijes en la columna de humo que sale por el tejado. Se llama Hamburguers, y las combinaciones son sencillas. Generoso trozo de carne jugosa con queso o con todo, patatas y refresco. Realmente buenas. Lo digo con conocimiento, después de haber terminado el viaje, y haber tenido oportunidad de probar muuuchas más hamburguesas. Lo más parecido a una buena hamburguesa casera. Os lo recomiendo.

Volvemos a San Francisco en autobús. Nos deja cerca del Fisherman's Wharf. Como tenemos un rato hasta la visita a Alcatraz, damos una vuelta por el Pier 39, donde están los leones marinos tomando el sol. El Fisherman's Wharf es una zona muy animada, con muchos restaurantes de pescado y cangrejo, y tiendas de souvenirs.

Lo dejamos para otro día con más tiempo, porque ahora tenemos la visita nocturna a Alcatraz!!
En el ferry hace un frio de mil demonios. Al llegar a la isla nos dan una audio guía bastante bien documentada y que recrea las situaciones que allí se vivieron, de mano de un ex-preso. De la cárcel sorprende el tamaño. Es realmente pequeña y sólo unos pocos presos residieron en ella. Al final de la visita coincidimos con otros grupos a los que les están enseñando cómo se habrían las celdas, un sistema que nada tiene que ver con el que se veía en las películas. Mientras esperamos el último de ferry de vuelta, para mitigar el frio, los empleados del presidio nos hacen una hoguera mientras nos cuentan historias y leyendas.

Ya de vuelta en San Francisco cogemos el número 30 para volver a Union Square, donde tenemos el hotel. Estamos derrotados, pero una escena sacada de una teleserie, nos alegra el viaje en el bus... y es que de repente, entran 3 individuos de color (dos hombres y una mujer). La mujer parece la actriz aquella de los 80 que hacía de mala, con el pelo corto con brillantina y sombras de ojos estridentes. Se sienta delante de mi, acompañada de uno de los hombres, que está en proceso de hacerse un porro de marihuana. Echa un pestazo que me está mareando, y se sienta al lado mio. Deben hablar en una jerga pandillera, porque no pillo ni una palabra, hasta que el tio empieza a decirle a la mujer, que vaya ojazos tengo. Y la negra me mira con cara de muy pocos amigos... Lo que me faltaba, verme en una movida con esta gente... Mientras, el tercero en discordia, ha subido al bus con una tele de las viejas al hombro y un aspirador de los de bolsa, típico americano, en la mano, como el que va paseando un perro. Se pone a dar gritos a un viajero para que le deje su asiento, porque tiene que sentar al televisor!!! Vaya panda! Para colmo se bajan en nuestra parada, con su tele y su aspirador, y por suerte siguen su camino. Lo que no se vea aquí....

Bueno, ya es hora de irse a dormir.

domingo, 1 de agosto de 2010

Domingo 1 Agosto: San Francisco

Empezamos el día como buenos americanos visitantes y nos vamos a misa. Si si, a misa. Cerca de nuestro hotel hay una iglesia metodista donde cada domingo se celebran misas gospel. Es la iglesia de Glyde y congrega a mucho público entre creyentes y curiosos.

La celebración consiste en canciones cantadas por un coro gospel, intercaladas por sermones de los miembros de la iglesia. Son charlas orientadas a la labor social que hacen en esta iglesia, ayudas a los sin techo, a los más desfavorecidos, apoyo al movimiento homosexual... Es algo parecido a una catequesis, algo mucho más light que una misa católica, y más entretenido. Nos invitan a todos a cantar e incluso bailar Ladya Gaga!! Todo va acompañado de proyecciones con las letras de las canciones, con fotos de los necesitados.. Y arriba en el palco, hay un personaje, igualito a Pablo Sebastian pero con una camiseta hippie psicodélica y un abanico en la mano, que se encarga de hacer de animador.

Una forma diferente de empezar el domingo, desde luego.

Salimos de misa y nos vamos a desayunar al Café Mason. Buscamos un desayuno normal, pero aquí lo normal es un tazon de café aguado con tortitas, mantequilla, sirope, huevos, bacon, salchichas, fruta, etc..

Después del desayuno compramos el Munipass de 3 días por 20$ que nos sirve para usar los tranvías, metro y autobuses (todo menos el BART). En teoría debe rascarse la fecha en la que comienza a usarse el pase, pero excepto en una estación de metro, en el resto no nos hizo falta enseñarlo, por lo que podríamos haberlo usado durante más tiempo.

Justo al lado del puesto del Muni Pass, en la esquina de Powell con Market, está el tranvía (o cable car) de Powell-Hyde donde tiene la cabecera. Se forman grandes colas para cogerlo, pero merece la pena al menos ver el mecanismo que utilizan para dar la vuelta al tranvía. Totalmente artesanal y manual. La espera se hace entretenida porque siempre hay algún artista callejero que aprovechando el tumulto, entretiene con bailes o música.

A pesar de tener el MuniPass, decidimos ir a Chinatown andando, ya que está muy cerca de Powell y no hay muchas cuestas si vas por Pine. Te darás cuenta de haber llegado a la zona, porque los carteles con los nombres de las calles tienen doble cartel, con el nombre en chino. Aparece la puerta con los leones en forma de pagoda, y de ahí un reguero enorme de tiendas de todo a 100. Son baratijas de baja calidad a bajo precio. Se puede recurrir para comprar souvenirs de urgencia. El resto se puede olvidar, incluidas las ofertas en cámaras de fotos. No dan ninguna seguridad sobre lo que ofrecen, y el precio tampoco es ninguna ganga. Con la sospecha de que sean imitaciones chinas.

El barrio está totalmente tomado por ellos. Los restaurantes, las tiendas, peluquerías, hasta templos... Toooodo es chino, y para los chinos. No se puede decir que sea como China, porque los edificios son los típicos de San Francisco, aunque hay calles que desprenden el mismo olor que pudimos percibir en los Hutongs de Beijing. Damos unas vueltas por la zona y encontramos, de casualidad, la que dicen es la fábrica original de las galletitas de la suerte chinas. Es un cuchitril donde están trabajando más de 10 chinas doblando galletas. Como estos chinos, no pierden negocio, cobran por hacer fotos.

Por lo visto este barrio ha sido escenario de películas como Karate Kid o Indiana Jones. Y según las guías es la primera comunidad china más grande, fuera de China.

Hay un parquecito donde los más ancianos se reunen a jugar al Mayong o a las cartas. Ya sabéis la aficción que tienen los asiáticos por el juego... Es curioso observar cómo los hombres están en una zona, y las mujeres en otra. De fondo, un festival de canción china.. por unos momentos nos parece estar de nuevo en Asia. Grato recuerdo..

Saliendo de Chinatown hacia la bahía, nos encontramos con el Financial District. Hoy es domingo y está totalmente desierto. Sólo quedan los altos rascacielos que perfilan el skyline de San Francisco.

Continuamos caminando y vamos a dar a la estación de ferrys. Desde aquí salen los cruceros a Alcatraz. En la plaza hay un mercadillo de artesanía, y dentro una especie de mercado con tiendas gourmet. Desde la parte de atrás hay buenas vistas del puente que cruza a Oakland.

Se va acercando la hora del partido de los Gigants porque empezamos a ver oleadas de gente con la indumentaria de los de San Francisco. Buscamos un tranvía que nos lleve al campo AT&T Park.
Me recuerda un poco a las procesiones de aficionados del Atleti por el paseo de la ermita del Santo camino del campo. El recuerdo se quedará en eso, porque dentro del campo, afición, afición... yo no la llamaría.

El encuentro es un partidazo. Gigants vs. Dodgers. San Francisco contra Los Ángeles. Vamos, como un R.Madrid - Barça, pero en baseball. Nada más entrar nos regalan unas bolsas de cromos de jugadores. Por lo visto, cada partido tiene una promoción.. perritos a 1$, bebidas a mitad de precio.. y cromos. Y a nosotros nos tienen que tocar los cromos... en fin...Nos los llevaremos de recuerdo. Quién sabe si igual algún día valen un pastón por el eBay ;)

En los momentos previos al partido, mientras las mascotas animan desde el campo, y los niños salen a batear, la gente abarrota los puestos de perritos, patatas y bebidas gigantescas para abastecerse para el partido.

Empieza el asunto... todos de pie, que un señor va a cantar el himno. Comienza el partido. Nos cuesta un rato llegar a entender el mecanismo del juego, pero al final es algo sencillo. Lanza, lanza y lanza.. bateador eliminado... otro bateador... lanza, lanza, lanza... bateador eliminado. Cambio de turno... más de lo mismo.. ah, no, espera, que le ha dado!... Se ponen a correr pero no llegan a tiempo a la base... Y así casi 3 horas de partido. Al final ganan los Gigants 2 a 0. La "aficción" ante tal intensidad de juego y emoción deportiva... se dedica a comer y beber, comer y beber. Da igual que sean perritos con nachos, con patatas de ajo, seguidos de un algodón de azúcar o un churro, o un chocolate caliente... El caso es entretenerse con algo. Igual ese el motivo de que nadie anime, ni cante, ni aplauda... como tienen la boca y las manos ocupadas con la comida... Sólo cuando en los videos-marcadores se anuncian las proclamas anti-Dodgers, es cuando les da por gritar un poco a ritmo de "Beat L.A, Beat L.A"

Terminado el partido todos se van muy contentos. Nosotros un poco cansados, con frio, y con hambre, así que nos cogemos un tranvía que nos deja cerca de Chinatown. Cenamos en el Floating Sushi Boat. Un poco de paripé lo de los barcos, porque al final hay que pedir el sushi de la carta, pero le da un toque al restaurante. Recupero un poco de calor con una sopa de noodles.

Por hoy ya hemos tenido bastante.. a la cama!